Copyright para escritores

Museum Fridericianum

La figura del autor se ha percibido siempre como predominantemente artística. Como su nombre indica, un escritor se dedica a escribir; sus herramientas son el papel y las letras, sus lecturas y su imaginación. Muchos consideran que los aspectos de marketing y legales son asuntos para sus editores o agentes literarios, y en gran parte llevan razón.

Sin embargo, como ya mencioné en un post anterior sobre el papel que ocupa el autor en la comunidad literaria, hoy en día es muy difícil lograr abrirse camino en el mundo de las letras sin unas ciertas nociones de marketing, publicidad, y, por aburrido o pesado que parezca, derecho, especialmente en lo tocante al tema del copyright, o derechos de autor.

Lo que os presento a continuación no pretende ser un estudio exhaustivo de este campo tan complejo, sino un bosquejo que os ayude a navegar las turbias aguas de la ley en lo tocante a la profesión de escritor.

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Ningún escritor es una isla

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Ningún hombre es una isla entera por sí mismo.

Cada hombre es una pieza del continente, una parte del todo.

—John Donne, “Meditación XVII”

A menudo, cuando uno piensa en el escritor como profesional, se le viene a la cabeza la imagen del genio recluso que se pierde entre columnas de libros para protegerse de las banalidades del mundo terrenal. Nos sentimos tentados a pensar que escritores desconfiados de la vida pública y los medios de comunicación, como J.D. Salinger o Thomas Pynchon, son la norma, o que el aristocratismo rampante de Lovecraft es imprescindible para poder tejer historias.

A fin de cuentas, ¿quién puede negar que William Blake es uno de los autores con más talento y visión de las letras? El prestigioso autor del romanticismo inglés no solo escribió obras tan influyentes como Canciones de inocencia y experiencia o El matrimonio del cielo e infierno, sino que también las ilustró él mismo siguiendo un complejo sistema de grabados que le exigió entrenarse, entre otras muchas cosas, en escribir y dibujar del revés. Blake, que gracias a su dominio de estas técnicas de imprenta podría haber hecho una fortuna con su profesión, eligió la pobreza y la oscuridad con tal de poder expresar su visión artística.

Pero, ¿es esta forma de vida posible en nuestros días?

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