Entrevista a Laura P. Larraya, autora de Crónicas de la Hija del Viento

¡Hoy tenemos el placer de entrevistar a Laura P. Larraya, autora de la trilogía Crónicas de la Hija del Viento! Esta cuenta con tres tomos: Sangre de cristal, Piel de acero, y el último tomo, Lágrimas de hielo, que saldrá a la venta mañana, 12 de abril. Para adelantarnos a este acontecimiento, le hemos pedido que nos hable de esta saga, así como de su carrera como autora. ¡No os lo perdáis!

Y si queréis saber más sobre su primer libro, Sangre de cristal, en Islas de Papel y Tinta ya le hicimos una reseña hacer un par de años, que podéis consultar aquí.

Miguel: Antes que nada, ¿podrías presentarte para aquellos que no te conozcan?

Laura: Creo que es fácil presentarme a mí misma: soy una más de esas frikis que han estado toda su vida enganchadas a un libro, de una manera u otra. Soy, ante todo, una lectora, una devoradora de historias, alguien que, a veces, necesita sumergirse en otras realidades para escapar de la que nos toca vivir. Como también soy maestra, intento transmitirle esa pasión a mi alumnado. Así que esa soy yo: una friki que transmite, ya sea en su faceta de autora o de maestra.

Miguel: Imagina que estás ante un editor que no sabe nada de tu trilogía y tienes que resumírsela en un minuto. ¿Qué le dirías?

Laura: Las Crónicas de la Hija del Viento es una trilogía de fantasía urbana clásica, dirigida a cualquier público a partir de unos 12-14 años. En ellas se narra la historia de los Elementales, personas capaces de trabajar con los 4 elementos, para protegernos al resto de los djinns, su encarnación maligna. Entre todos ellos, Danae Winters descubrirá que es doblemente especial.

Miguel: Un elemento que comparten las portadas de todos los libros es ese símbolo redondo con una estrella de cuatro puntas en su interior. ¿Qué simboliza?

Laura: Es el símbolo de la Asamblea, el órgano de gobierno que rige a los Elementales. Hay varias Asambleas a lo largo del mundo, pero todas comparten el mismo símbolo. Todos los Elementales lo sienten como parte intrínseca de su ser. La formación de la imagen es sencilla, pero significativa: está hecha a base de círculos porque son la figura geométrica perfecta. El círculo mayor, el evidente, simboliza el Todo, el universo. Para componerlo, hacen falta otros 4 círculos, de los cuales solo se ve un cuarto de cada uno, en representación de los 4 elementos. Solo los 4 juntos y en igual medida componen la realidad.

Miguel: Si tú vivieras dentro del universo que has creado, ¿qué elemento dirías que te representa? Yo tengo muy claro que soy Tierra, por cierto, tengo el llaverito y todo.

Laura: ¡Oh, sí, sí! Por lo que te conozco, tengo claro que serías Tierra. Yo creo que sería Fuego: impulsiva y valiente (generalmente, demasiado osada para mi propio bien). Además, soy bastante paciente, pero, cuando exploto, realmente estallo en llamas. Lo único que me falta es la fuerza, que soy bastante debilucha, aunque igual si tuviera un instructor como Andy me pondría las pilas en el gimnasio…

Miguel: ¿Cuáles son tus influencias a la hora de escribir?

Laura: Generalmente, el último libro que me haya apasionado. Suelo pensar que no soy más que una impostora forjada a partir de las historias de autores de verdad. Como un tangram hecho con pedacitos de todos aquellos artistas que me han llegado al corazón. Sin embargo, cuando me toca ser consciente y corregir mis propios escritos, intento coger prestadas características de lo que más me gusta de cada uno: las descripciones de Tolkien, por ejemplo, sin escatimar en detalles por pequeña que sea la flor; la dimensión emocional de los personajes de Rowling; el enganche de las tramas de King; la representación de la realidad de Dickens; la historia de los personajes dentro de una sociedad de la que no pueden escapar, como Austen… Ojalá poder llegar a una milésima parte de alguno de ellos.

Miguel: ¿A qué edad y cómo empezaste a escribir?

Laura: Mi primer “libro” lo escribí con 5 años. Era una antología de relatos (dicho así, suena hasta culto) en la que intentaba modernizar los cuentos clásicos. Caperucita y el lobo se hacían amigos, Blancanieves le daba calabazas al príncipe y se quedaba con los enanitos, Cenicienta se iba a Benidorm con mi abuela en sus viajes del Imserso y las cabritillas pasaban de abrirle la puerta al lobo y así se evitaban todos los problemas posteriores. Durante el resto de mi infancia, siempre fui escribiendo relatos cortos por pura diversión.

Miguel: ¿Cuándo surgió esta historia? ¿Llevas mucho tiempo gestándola en tu interior?

Laura: La historia en sí surgió justo antes de empezar a escribir la trilogía: en cuanto Danae apareció en mi mente, se convirtió en una fuerza devoradora de cualquier otra idea. Pero en sí, el mundo de los Elementales llevaba mucho tiempo en mi imaginación. Cuando tenía entre 12 y 16 años era una gran aficionada a un juego que se llama Magic: The Gathering, y esa pasión que transmitía por la naturaleza y por el dominio de los elementos hizo mella en mí y se me quedó grabado. Desde entonces, sin darme cuenta, iba construyendo un mundo cada vez más complejo, pero que estaba inmerso en nuestra realidad, una sociedad oculta que velaba por nosotros, los “normales”. Solo faltaba el conflicto, y fue Danae la que me lo sirvió en bandeja. Por fin tenía una trama que contar a quien quisiera leerme. Eso pasó en 2014, así que… ¡¡7 años ya!!

Miguel: ¿Cómo surgió Danae, la protagonista, y qué representa para ti? ¿Veremos alguna vez su apariencia física?

Laura: Danae Winters surgió porque ella misma se abrió camino. No sé cómo ni cuándo, pero de repente un día estaba metida en ese mundo que llevaba tantos años diseñando, y encajaba allí a la perfección, así que tenía que quedarse. Era su mundo, solo que yo aún no lo sabía. Representa lo que me hubiera gustado ser a su edad, una persona independiente, sana, atrevida, con ninguna idea clara pero con muchas ganas de averiguar cómo quiere mejorar su vida y la de los demás. Una mujer libre en todos los sentidos. Ni siquiera yo tengo muy claros los rasgos de su cara. En mi mente es, sobre todo, un pelo negro, muy negro, largo y liso, enmarcando una cara fina y paliducha. Quizás ya os habéis cruzado con ella por la calle y no os habéis dado cuenta.

Miguel: ¿Te has enamorado, o encariñado mucho, de algún personaje tuyo?

Laura: ¡De todos! Son mis bebés, que nadie les haga daño: solo yo puedo matarlos o herirlos de gravedad. Cualquiera de mis personajes tiene un poquito de mí, aunque sea la parte que más odio de mí misma. A Danae, por tantos años juntas, sí que la quiero especialmente. Más bien diría que al revés: uno de mis personajes corresponde a un chico del que estuve enamorada. Pero no es uno de los personajes de la trilogía, sino de mi novela anterior, Cuando los ángeles caen. De hecho, lo de documentarme para basar mi personaje en él fue una buena excusa para pasar más tiempo juntos mientras le hacía preguntas.

Miguel: ¿Cómo escoges los nombres de los personajes?

Laura: En esta trilogía, como quería que se notara la interculturalidad (que es el rasgo más valioso de Somnus, lo que más me gustaría de una universidad así), estuve buscando nombres de diferentes países/regiones de Europa Occidental. De entre todos los que fui descubriendo, elegía de tal forma que empezaran por letras diferentes, que no fuesen fáciles de confundir unos con otros, etc. El de Danae fue diferente. Me gustan mucho las mitologías del mundo, y la mitología celta es una de las que más me interesan. La diosa madre celta es Dana, una mujer fuerte y poderosa, valiosa en sí misma. Pero Dana me sonaba corto, así que recordé la Dánae de la mitología griega e hice una mezcla entre ambas.

Miguel: ¿Cuál es tu proceso de creación a la hora de planear y escribir una novela?

Laura: Soy de planear mucho la trama. Empiezo pensando una estructura general con la historia. Luego voy concretando qué pasos tendrían que sucederse para llegar de ese principio a ese final. Por último, divido en escenas más cortas que bien podrían ser capítulos o partes dentro de capítulos. Lo único seguro es que, casi siempre, el resultado en forma de novela suele parecerse bastante poco a mis planes iniciales: lo único que se mantiene inalterable es esa primera trama muy general.

Miguel: ¿Hay alguna escena que te haya hecho llorar, o que se te saltara alguna lágrima?

Laura: La última del tercer libro. Mi intención es que haga llorar a los lectores, no te voy a engañar, pero yo no lloré por la historia que cuenta sino por lo que representa. Es mi despedida a un universo que me ha dado muchas cosas, sobre todo, la oportunidad de afianzar un poco mi presencia en el mundillo literario y la gran, gran suerte de conocer a personas maravillosas que sé que ya estarán conmigo para siempre.

Miguel: ¿Por qué decidiste hacer que los enemigos fueran djinns?

Laura: Porque necesitaba unos seres que no fueran “malos”, es decir, que no fuesen villanos que decidieran hacer el mal: ya llegará el Alquimista después para enseñarnos qué es elegir una senda dañina. Ellos son solo unas criaturas que están formadas para eso, es su naturaleza. ¿Es malo el león? Depende de a quién le preguntes: a la gacela le parece un monstruo horrendo. Mis djinns son lo mismo, una manera de equilibrar la realidad. Si queremos aceptar los regalos buenos que nos da la vida, hay que aceptar también su contrapunto. Me pareció que el concepto de djinn, o “genio” según las antiguas leyendas persas, pegaba muy bien con ese concepto. De hecho, en Lágrimas de hielo se explica por qué se llaman así 😉

Miguel: ¿Está Somnus inspirada, aunque sea en parte, en Hogwarts?

Laura: Somnus es lo que yo soñaba que sería la universidad… antes de ir. Un lugar lleno de cultura, deporte y artes, donde cada uno podría destacar por lo que él o ella fuese, un crisol de culturas y gente diversa enriqueciéndose unos a otros. Puesto que crecí leyendo y amando los libros de Harry Potter, quizás ese ideal que existía en mi cabeza sí tiene algo Hogwartsiano.

Miguel: ¿Tienes algún otro manuscrito sin publicar esperando a ver la luz?

Laura: No, no entero. Estoy escribiendo una novela nueva, pero no está terminada: llevo como una tercera parte. En esta ocasión, será una novela negra con toques de fantasía y muy relacionada con el universo de Lovecraft.

Miguel: ¿Cuál es tu escritor o escritora favorito?

Laura: ¡Uf, qué difícil! Diría que J.R.R. Tolkien y todas sus obras relacionadas con la Tierra Media. En mi corazón, sin embargo, ocupa un lugar especial J.K. Rowling: las historias de Harry Potter fueron muy importantes en una época especial de mi vida, y eso no podré olvidarlo nunca. Además, leyéndolas ahora con ojos de autora, me gusta mucho ver la evolución de Rowling a lo largo de los libros, cómo te puedes identificar con esa primeriza de La piedra filosofal que va dando palos de ciego hasta llegar a la escritora totalmente distinta en la que se convierte en Las reliquias de la muerte.

Miguel: Sin hacer spoilers, ¿qué nos puedes adelantar sobre la tercera parte de las Crónicas de la Hija del Viento, Lágrimas de hielo?

Laura: Puedo deciros que llevaba mucho tiempo deseando que Lágrimas de hielo estuviese en vuestras manos, porque es mi parte favorita. Los personajes ya son muy conscientes de a lo que se enfrentan y tienen que tomar decisiones que, para mí, es lo que nos define a cada uno como el ser humano en el que nos queremos convertir. Además, aunque aparecen varios nuevos personajes, hay uno de ellos que es mi favorito y que estaba en mi cabeza antes incluso de que llegara Danae…

Miguel: ¿Cómo te sientes ahora que has puesto punto final a esta trilogía?

Laura: Al principio, fue un sentimiento muy triste, porque significaba el adiós a esos personajes que me habían acompañado durante tantos años. Cuando escribes una historia que se desarrolla a lo largo de una quinta parte de tu vida, esas personas ficticias están contigo las 24 horas del día, y sabes que aún tienen algo que contar, que siguen vivos. No obstante, en el momento en el que das la trama por finalizada, es como si murieran en tu interior. Es una etapa de luto que hay que pasar para poder avanzar, y no me refiero solo a lo literario. Ahora, por el contrario, estoy muy contenta de que por fin vayáis a conocer la historia de Danae al completo, y deseosa de compartir con vosotros tantos secretos que me había estado guardando.

Miguel: ¿Cuál de los tres libros has disfrutado más al escribirlo?

Laura: El que más disfruté fue el primero. Soy una gran fan de los primeros libros de las sagas, porque son el momento en el que pones el pie en ese mundo nuevo que, tal vez, se convierta en tu lugar de confort. Todavía no lo sabes porque son tus primeros pasos, pero ¿quién sabe? Soy tan Fuego que lo que más me gusta de todas las experiencias humanas es el principio, cuando aún está por descubrir todo el potencial que tiene esa oportunidad por delante. Y por eso también me gustó especialmente escribir Sangre de cristal, porque tenía muchísimas cosas por describir, muchas facetas que presentar al lector para que, por fin, fueran tan suyas como mías.

Miguel: De todos los libros que has escrito, no solo de esta saga, ¿cuál crees que es tu mejor obra?

Laura: No me des la oportunidad de corregir ninguno de mis libros porque te los cambiaría todos ¡de principio a final! Considero que, como escritor, siempre debes pensar que tu última obra es la mejor, porque se supone que, con cada una, aprendes cosas nuevas y pules tu estilo. Otra cosa es que sea tu preferida o que la historia te convenza más o menos que las anteriores, pero, en cuanto a estilo, espero creer siempre que mi mejor obra es la que acaba de publicarse o la que estoy escribiendo.

Miguel: ¿Qué proyectos tienes pensados tras acabar las Crónicas de la Hija del Viento?

Laura: Tanto como lectora como escritora, no puedo alternar historias: voy de una en una. Así que ahora estoy inmersa en esa nueva novela negra-fantástica que he comentado. En mi vida personal y en mi vida profesional soy bastante rígida (mal que me pese); por eso, una vez que estoy hilando una trama, todos mis recursos mentales se dirigen solo a esa. Ojalá poder tener mil ideas y guardarlas en un cajón para cuando vaya acabando o para ir escribiéndolas alternativamente.

Miguel: ¿Cuál crees que es la clave para tener éxito en el mundo de la escritura?

Laura: Creo en tres factores igualmente relevantes: talento, trabajo y suerte. Si falla uno solo de los tres, estás perdido. Los dos primeros son muy evidentes, hace falta tener cierto gusto por la lengua y la literatura, pero también hay que sumarle un montón de horas, tanto de trabajo escritor como lector. Sin embargo, la suerte es también importantísima. Suerte de coincidir con la editorial adecuada en el momento adecuado, de que los lectores estén buscando justo lo que tú les ofreces, que alguien con cierta influencia se haga eco de tu libro y lo viralice… Existen mil maneras de tener suerte, pero hay que tenerla. De lo contrario, no habría cientos de grandes autores con manuscritos en cajones esperando a tener éxito. Y los hay.

Miguel: ¿Te gustaría vivir completamente de la escritura, o lo ves más como una actividad secundaria?

Laura: ¿Me encantaría? Por supuesto, ojalá fuera una opción factible. ¿Me lo planteo? Ni de broma. En el mundo en el que vivimos y, más concretamente, en el país en el que estamos, en el que la cultura es el último mono, hay que ser realistas: muy, muy pocos elegidos viven de la escritura. Así que me lo tomo como lo que es, un pasatiempo que disfruto muchísimo. Tengo la suerte de tener un trabajo que me encanta (ser maestra) y un hobby que me apasiona. ¿Qué más se le puede pedir a la vida?

Miguel: ¿Eres de las personas que se niegan a releer sus libros una vez acabados, o sí te gusta echarles un segundo vistazo?

Laura: Antes de que se publiquen, los releo unas diez veces. Los escribo, les hago las 3 o 4 correcciones gordas y luego los leo otra decena de veces para detalles menores. Pero una vez que están a la venta… prefiero no mirarlos más. En cuanto abres una página de uno de tus libros, ves algo que podrías mejorar, así que mejor no tocarlos y tenerlos en la estantería como decoración.

Miguel: Y para terminar, ¿qué mensaje te gustaría dedicarle a las personas que todavía no han leído ninguna de tus obras?

Laura: Les diría que empiecen alguna. Creo que mi estilo no es muy recargado, así que no se van a saturar por coger una de mis novelas y darles una oportunidad. Si después de unas páginas no sienten la necesidad de seguir, gracias por haberlo intentado.

¿Qué os ha parecido? Personalmente, yo ya me he leído las dos primeras obras de las Crónicas de la Hija del Viento y me han encantado, así que os las recomiendo muy encarecidamente. Y me alegro muchísimo de haber podido entrevistar a Laura, pues ha demostrado que, además de ser una gran escritora, también es una excelente persona. ¡Te deseo todo lo mejor en este y tus futuros proyectos!

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