Grandes tronos y pequeñas editoriales

Hace unos días se hizo público que la editorial barcelonesa Gigamesh no editará ni publicará los libros de la saga Canción de Hielo y Fuego de George R. R. Martin. Un sorpresivo anuncio que la propia Gigamesh justificó en la imposibilidad de cubrir las exigencias del agente del autor y el coste que supondría por ello la publicación. “[…] el agente nos exige demasiado. Hay riesgos que no podemos asumir”.

No soy un gran seguidor de la obra de Martin, pero sí conozco el especial cuidado que Gigamesh ha puesto en ella desde que comenzaron a editarla en castellano en el año 2002; dieciocho años de una calidad sobresaliente en el trabajo editorial que se han visto truncados por, una vez más, la medida de todas las cosas de este mundo, que nos guste o no se empeña siempre en prevalecer.

De la dinámica pez grande – pez pequeño que en general domina cualquier sector en un sistema capitalista, y que especialmente se agudiza en el sector editorial, se ha hablado largo y tendido, y al respecto no hay mucho que añadir porque se ha dicho casi todo, y casi todo cierto. Desgraciadamente es una realidad que existe y que en este momento parece inamovible, especialmente cuando parece convenientemente retroalimentada. El sector editorial descansa sobre hombros de gigantes, y a la sombras de los mismos la miríada de pequeñas casas que intentan sobrevivir con las migajas que caen de esos hombros lucha ferozmente por su supervivencia. De esas migajas, por el buen hacer de esos pequeños editores y editoras, con mucha frecuencia surgen verdaderas joyas, pero carecen del altavoz y los focos de otros leviatanes cuyos nombres todos conocemos, y que ser obviados en este texto no les afecta un ápice, para bien o para mal.

Alguien me dijo una vez que en la escena independiente cualquier año es un mal año. Gigamesh, afortunadamente, tiene el nombre y la merecida reputación que concede el buen trabajo continuado. Si lo que ha vivido en estos años del brutal ascenso en popularidad de la obra de Martin ha sido un espejismo o un oasis en mitad del desierto del mainstream editorial es ya una pregunta más retórica que práctica, aunque hay que decir a su favor que nada suele ser casual, y menos aún en la literatura. La reflexión que permanece, sin embargo, es hasta qué punto un editor independiente, o como mínimo menor en la comparativa con los gigantes del sector, puede permitirse aspirar a entrar en un mundo del que efectivamente le expulsan por sistema.

No sería tampoco prudente, considero, demonizar a los grandes de la industria. Esta crítica es fácil, y por ello tentadora, pero no creo que lleve a ningún horizonte halagüeño. Cada cual cubre su sector y las necesidades de un público que, aunque con frecuencia se considere así, no vive alienado por el best-seller del momento, y que también busca algo más.

No es el fin del mundo, y afortunadamente seguiremos teniendo buenos libros, buenos editores y buenos autores que, a la sombra de los grandes titanes, y algunos personajes televisivos e influencers (literarios o no), sigan ofreciendo todo lo mejor que aún pueden dar las letras. No hay ningún juego de tronos en el mundo editorial, porque no existe ninguna lucha justa que se pueda cantar, pero de las clases populares, más silenciosas que la gran gala del premio literario mejor pagado del mundo, aún hay mucho que disfrutar.

2 comentarios

  1. Me ha encantado tu artículo. ¿Sabes lo que me llama la atención? Que últimamente están midiendo a los autores publicables en base al número de followers que tengan en sus redes… o al menos eso es lo que leo en ellas. Y ya sabemos que hoy en día cualquier peil anuncia cremas… (si, suplo lo de cualquier tonto hace relojes por una adaptación más “influencer” mood jaja) Me genera inquietud… y empiezo a ver que entre los grandes las ediciones están bajando la calidad en cierto modo… Pero en fin, estoy lejos de ser una experta en estos mundillos, igual me equivoco de medio a medio. Me ha gustado leerte.

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    • Gracias por tu comentario y me alegro de que te haya gustado el artículo. Nos guste o no siempre habrá edición “a tiro fijo” que busque un número de ventas seguras a través de celebridades. No es un fenómeno realmente nuevo pero sí me da la impresión de que se está amplificando. Aún así, siempre nos quedará un mercado mucho menos mediático.

      ¡Un saludo y gracias!

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