Lorca o silencio

El genio, si es auténtico, normalmente desborda, es incontenible y superlativo, no existe campo que lo pueda satisfacer por completo. A Federico García Lorca se le tilda primariamente, por lo general y con una cierta exhaustividad, de poeta, y aunque no es intención del que suscribe estas líneas hacer de menos la más sutil y trabajada de las artes intelectuales, a mí Lorca me golpeó con mucha intensidad en las fibras con el teatro.

Pudo ser porque no era yo muy próximo a la poesía, de un modo general; a menudo he pensado que su perspicacia me sobrepasaba, aunque los años reconciliaron. Y, al menos en mi experiencia, el teatro lorquiano fue mucho menos promovido a nivel educativo que su inconmensurable talento dramatúrgico. Descubrirle como el genio que era, y quererle de este modo, fue uno de los despertares de mi vida. Desgraciadamente tardío, pero dichoso igualmente.

Y es que se podría entender el escepticismo inicial de alguien joven que tiene entre sus manos un fino volumen llamado “La zapatera prodigiosa”, pero lo que nunca me habría perdonado es no haberle dado entonces una oportunidad y, tras ese, a todos los demás. Me habría perdido muchos años del genio que fue, y del que es. Un genio del que no deberíamos decir la tan manida y gastada palabra de “adelantado”. Si hay un tiempo que pudiera hacer justicia a este hombre, desde luego aún no lo hemos conocido y no ha llegado. Veremos si está por llegar, aunque me puede el pesimismo. Nunca estaremos a la altura de los mejores.

Lorca es, en su drama, la oscuridad y la luz, el desengaño y el amor más incombustible, es la libertad y los barrotes, la vida y el luto permanente. Lorca es todo lo que era y lo que aún está siendo. Pero lo que no es, si será nunca, es silencio. Se pretendió, con poco éxito, y espero que este fracaso atormente a los verdugos. El genio, cuando es auténtico, desborda incluso a la ignorancia de los que pretenden secarlo. El silencio, si acaso, lo puede decretar él en los labios de Bernarda Alba. Los demás seguimos escuchando. Y, donde esté, aún habla.

4 comentarios

  1. Maravilloso comentario poético sobre Lorca, un gigante de España y un martir de la opresión ultra derechista. Su asesinato fue uno de los más imperdonables de Franco. Mis primeros amores y desvelos fueron Bécquer y Lorca. Su Romancero gitano y sus Bodas de sangre me llevaron muy lejos. Hermoso tributo cuando dices que nunca fue Silencio. Es cierto, Lorca todavía habla, canta y baila cada vez que lo pensamos abrimos sus páginas…

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  2. Maravilloso comentario poético sobre Lorca, un gigante de España y un martir de la opresión ultra derechista. Su asesinato fue uno de los más imperdonables de Franco. Mis primeros amores y desvelos fueron Bécquer y Lorca. Su Romancero gitano y sus Bodas de sangre me llevaron muy lejos. Hermoso tributo cuando dices que nunca fue Silencio. Es cierto, Lorca todavía habla, canta y baila cada vez que lo pensamos y abrimos sus páginas…

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