La libertad de expresión

Censura Libertad de expresión

La libertad de expresión es decir lo que la gente no quiere oír.

— George Orwell

La libertad de expresión es un tema espinoso que muchos enarbolan o atacan según determinados casos concretos. Creo que todos podemos recordar algún ejemplo de alguien que ha tenido que pagar el precio de hacer un comentario ofensivo o hacer algún chiste de mal gusto; en algunos casos, como el del rapero Pablo Hasél que ensalzaba grupos terroristas, incluso han resultado en condenas de prisión. Por eso, precisamente por lo importante que es y las repercusiones que tiene, creo que deberíamos dedicar un poco de tiempo a reflexionar sobre ello y decidir cuál es nuestra postura en este peligroso campo de minas.

Yo intentaré en todo momento mantenerme neutral para no inculcar una preferencia u otra a mis lectores y lectoras, y me limitaré a hablar de leyes, libros académicos, opiniones de personajes públicos y casos concretos para debatir este tema. Ante todo, quisiera que la conclusión que saquéis después de leer esta entrada sea vuestra y solo vuestra, no la que nadie os quiera imponer.

Artículo 19: Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

Artículo 29: En el ejercicio de sus derechos y en el disfrute de sus libertades, toda persona estará solamente sujeta a las limitaciones establecidas por la ley con el único fin de asegurar el reconocimiento y el respeto de los derechos y libertades de los demás, y de satisfacer las justas exigencias de la moral, del orden público y del bienestar general en una sociedad democrática.

Declaración Universal de Derechos Humanos de las Naciones Unidas

Empezamos fuerte, pero creo que es imposible hablar de libertad de expresión sin establecer primero dos puntos que estos artículos ponen de manifiesto:

  • La libertad de opinión y expresión es un derecho universal inalienable; sin embargo,
  • Ésta no se puede ejercer sin tener en cuenta los derechos y libertades de los demás, así como las exigencias de una sociedad democrática

Esto se podría resumir en esa frase que todos conocemos: tu libertad acaba donde empieza la de los demás. Sin embargo, ¿quién decide dónde empieza y dónde acaba la libertad de cada persona?

Recordemos que en Occidente, durante muchos siglos fue la religión cristiana la que impuso “las justas exigencias de la moral, del orden público y del bienestar general”, y que en aquella época se condenaba a “herejes” como Copérnico o Galileo por expresar teorías que se salían de la moralidad predominante. Esto supuso un retraso en el desarrollo de muchos avances científicos y humanísticos; esto nos lleva a analizar el papel de la censura, y quién debe estar a cargo de ejercerla.

La censura puede tener diversos orígenes: moral, militar, político, religioso, corporativo… el caso es que diversos organismos consideran determinadas opiniones como nocivas para el colectivo, lo cual es, en algunos casos, positivo para la sociedad. Sería imposible, o muy desagradable, vivir en un país donde esté permitido que la gente se insulte mutuamente debido a su género, raza, religión, orientación sexual, etc., sin que dicho acto se pueda censurar; esto suele degenerar en discursos o incluso políticas de odio. Basta tomar el ejemplo del libro escrito por Hitler, Mein Kampf, donde atacaba y alentaba a otros a atacar a las comunidades judías. Todos sabemos cómo acabó aquella historia.

Para poder continuar subsistiendo como un parásito dentro de la nación, el judío necesita consagrarse a la tarea de negar su propia naturaleza intima.

— Adolf Hitler hablando de cosas que no están nada bien

Pero aún nos quedaría superar la gran barrera, el gran obstáculo que hace de este un tema tan peliagudo: ¿quién será la persona o institución de moral tan elevada e ideales tan claros que sabrá discernir de forma inapelablemente justa qué debe ser censurado y qué no? ¿Cómo evitamos que el ejercicio de defender a personas y colectivos vulnerables no acabe en una quema de brujas o una hoguera de libros prohibidos?

A muchos de nosotros se nos vendrán a la mente casos como el de la censura de internet en China, que se realiza a través del Gran Cortafuegos que decide a qué contenidos tiene acceso la gente y a cuáles no. Y no solo en internet; cada año son enjuiciados y encarcelados disidentes chinos como Quin Yongmin, Wu Gan o Liu Xiaobo por un supuesto delito de “subversión al poder del Estado”, sentencia en blanco que se utiliza para silenciar a los que se oponen al gobierno. El auténtico crímen que habían cometido fue hablar en defensa de la democracia y los derechos humanos.

Vemos, entonces, dónde radica el problema: ejercido por las instituciones equivocadas, el control sobre la libertad de expresión puede resultar en dogmatismo y fanatismo. Estos organismos no están intentando proteger a nadie; están intentando acallar a sus enemigos.

Por suerte, no en todas partes se ataca la libertad de expresión de forma tan dura. En los países del primer mundo se suele llevar a cabo una batalla que oscila entre las quejas genuinas por comentarios ofensivos, pasa por la censura sútil, y acaba en la quema de brujas. En estos casos, ¿quién tiene derecho a censurar a otro? ¿En manos de quién recae el privilegio de aplicar esa censura?

Un ejemplo reciente de este dilema es el de James Gunn, el director de la saga Guardianes de la Galaxia. Este hombre fue despedido de la tercera entrega de la franquicia tras descubrirse que había hecho chistes sobre violaciones y pedofilia a través de Twitter en 2018 y 2019. Podéis leer más sobre este caso en este enlace.

Otro ejemplo muy reciente (de este mismo mes) es el de David Suárez, el humorista que se hizo famoso gracias a los vídeos en que interpretaba al personaje Vincent Finch. David trabajaba el programa radiofónico Vodafone Yu: No te pierdas nada, que también se retransmitía en Youtube, cuando publicó un twit verdaderamente desafortunado:

Creo (y espero) que quienes me seguís estéis en contra de las violaciones, la pedofilia y el abuso de personas con síndrome de Down. Personalmente, los chistes de James Gunn y David Suárez me parecen repugnantes y no me resultan para nada graciosos.

Ante esta polémica, David Suárez publicó el siguiente comunicado:

D47Fh-OWsAE9l8y.jpg

Nuestra libertad acaba donde empieza la de los demás. Estoy de acuerdo con muchos de los que han protestado contra este twit en que su chiste es especialmente desagradable porque ataca a un grupo vulnerable sin capacidad de defenderse; lo que nos debemos preguntar es si este error merece su despido y haber recibido incluso amenazas de muerte. Y no es descabellado pensar que se pudiera cometer un crímen debido a una simple broma; a fin de cuentas, el atentado en 2005 contra Charlie Hebdo resultó en la muerte de doce personas debido a la representación satírica en dicha revista del profeta Mahoma.

Los chistes de David Suárez suelen ser de un humor negro particularmente ácido y ofensivo que nos puede resultar chocante, que podemos querer censurar. En este caso, podemos aplicar las palabras del filósofo y politólogo Noam Chomsky:

Si no creemos en la libertad de expresión de aquellos que despreciamos, no creemos en ella en absoluto.

— Noam Chomsky

Otro ejemplo que seguramente recordaréis es el de la crítica que recibió Apu, el personaje de los Simpsons, por parte del comediante estadounidense con descendencia india Hari Kondabolu a través del documental “El problema con Apu”. Éste sostiene que Apu es un estereotipo racista que resulta ofensivo para quienes tienen descendencia india.

Éste es otro de los límites en los que la libertad de expresión tiene que andarse con cuidado: el del racismo. ¿Hasta qué punto está intentando la serie ser graciosa a costa de reírse de una minoría en EEUU? ¿Cómo afecta esto a la concepción que tiene la audiencia de la población india? Éstas son cuestiones que Kondabolu puso sobre la mesa, y que incluso llevaron a muchos a creer que el personaje sería eliminado de la serie.

En su libro Trigger Warning, el periodista y autor británico Mick Hume se pregunta si el miedo a ser ofensivos está matando la libertad de expresión. Hume defiende una postura extremista que no ofrece concesiones: afirma que sin una libertad de expresión total y sin barreras, el pensamiento crítico no puede prosperar. Parafrasearía su postura diciendo que “una persona tiene derecho a ofenderte, así como tú tienes derecho a responderle ofendiéndole con la misma vehemencia”.

Algunos de los ejemplos que expone se deben a la forma en que algunas universidades y círculos académicos están creando espacios seguros y alertas para que ningún estudiante se sienta incómodo en las aulas. Sin embargo, argumenta que este ambiente que están creando solo contribuye a la inmadurez de la razón y el pensamiento.

Una postura que me gusta mucho en el tema de la libertad de expresión y las posturas conflictivas es la forma en que Dan Harmon presenta al personaje Pierce Hawthorne en la serie Community. Pierce es un baby-boomer de edad avanzada con opiniones muy ofensivas sobre los homosexuales, las personas de razas que no sean la blanca, y básicamente cualquier tema delicado que se nos pueda ocurrir.

Lo positivo de este personaje es que los demás le dicen que no es correcto tener esas opiniones o se sienten heridos por sus comentarios. En algunos episodios o arcos argumentales se le presenta incluso como un villano, a pesar de ser uno de los protagonistas. En otras palabras, mostrar a un personaje racista y homófobo es positivo porque es un medio para atacar el racismo y la homofobia. Me parece que ésta es una mejor forma de enfrentarse a estos problemas que eliminarlos completamente de los medios, haciendo como si no existieran.

Con todo y con esto, es totalmente cierto que a menudo las series, películas, anuncios, etc., muestran contenido ofensivo que intenta socavar en su estructura y en su mensaje (y no solo a través de uno o varios personajes) a colectivos minoritarios que no pueden defenderse. Por ejemplo, en series tan famosas como House o La que se avecina se ataca a la asexualidad. En el primer caso, House insiste en que esta orientación sexual no existe, y se empeña en demostrarlo; y, en efecto, al final resultaba que su paciente asexual simplemente tenía un tumor en el cerebro. En el segundo, se refieren a la asexualidad como “una tontería que te ha entrado” y se ponen a hacer una lista de todos los problemas que conlleva para la salud.

¿Deben censurarse casos tan ofensivos como estos? ¿O debemos, como dice Mick Hume, alzar la voz más alto contra los que nos ofenden?

En resumen, yo diría que el debate en torno a la libertad de expresión tiene dos problemas de base:

  • La gente debería tener derecho a expresar libremente sus ideas
  • La gente debería tener derecho a su raza, religión, orientación sexual, etc., sin que nadie les critique por ello

Éste es un asunto demasiado complejo como para que se pueda resolver sencillamente en una entrada de blog, pero me alegraría mucho que al menos os haya servido para reflexionar sobre este tema y despertar vuestra curiosidad para informaros más sobre ello.

¿Qué pensáis vosotr@s? ¿Dónde acaba la libertad de expresión y dónde empieza la censura?

3 comentarios en “La libertad de expresión

  1. Es halagador que se pongan sobre la mesa tema tan crucial como el que refiere, pero además de enterder el qué y el cuándo, hay que encarar el cómo sobre todo en países donde se le arrebata a los hombres este derecho. Le invito a leer el relato Le cortaron la guía de la calabaza y me envíe sus comentarios. Nuestro deber es señalar los hechos y que los lectores ganen luces sobre la realidad de nuestros días y en estos días

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  2. Fabian Ramos

    Un tema muy importante que hace falta inculcar en la sociedad. Es común encontrar a la gente defender discursos de odio en base a su libertad de expresión, olvidando que no solo está su libertad sino la de los demás.

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  3. Tras mi primera lectura siendo nueva en estos lares, me ha gustado que se expongan los hechos tal y como figuran aquí pero discrepo por la contradicción de incitar-invitar a la reflexión pero desde una postura neutral: “Por eso, precisamente por lo importante que es y las repercusiones que tiene, creo que deberíamos dedicar un poco de tiempo a reflexionar sobre ello y decidir cuál es nuestra postura en este peligroso campo de minas. Yo intentaré en todo momento mantenerme neutral para no inculcar una preferencia u otra a mis lectores y lectoras”.

    Creo que ante su importancia, y precisamente por ella, quienes sois escuchados de manera mayoritaria tenéis la obligación, al contrario de lo que opina Paula, de ir más allá de una mera exposición de hechos y debatir, hablar de ello, posicionaros, interactuar con los lectores, no tiene sentido que el objetivo sea ganar luces sobre la realidad porque no hay una única realidad, y el debate tras posicionarte, una vez expuestos los hechos, lo que consigue es acercar posturas entre los dos extremos posibles, desde el “todo vale” en nombre de la libertad de expresión, que sería la de David Suárez o Pablo Hásel, y la del gobierno coreano más extremo, por ejemplo, donde sólo vale el pensamiento único.

    Mi postura es clara ante los hechos. Toda libertad debe tener sus límites, y aunque es verdad que últimamente tenemos la piel muy fina y ya hay que ir adaptando el refrán de “Lo que no mata engorda” añadiendo “u ofende”, lo cierto es que los extremos son malos por definición en estos asuntos. Y que prefiero la libertad del bien antes que la libertad del odio. Y que no, no todo vale en humor, música o cualquier otra expresión humana. La libertad no puede ser ilimitada (salvo la libertad de pensamiento) por sentido común, porque hay otras personas en el planeta además de nosotros con sus propias libertades, y porque cada derecho, cada uno de nuestros derechos, lleva aparejado una obligación intrínseca. Y no se puede ejercitar el derecho incumpliendo la obligación que conlleva. Derecho a expresarte => obligación del respeto debido a los demás.

    Un saludo y felicidades por el post.

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