Reseña: Un mago de Terramar

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Hace poco que, desgraciadamente, falleció la famosa escritora de ciencia ficción y fantasía Ursula K. Le Guin, el pasado 22 de Enero. Como tributo a esta gran autora, me gustaría reseñar una de sus primeras obras: Un mago de Terramar.

A muchos de vosotros os sonará la serie de Terramar, una de las grandes sagas de fantasía épica, que llegó a España de la mano de Ediciones Minotauro en 1983. Lo que más me sorprendió cuando leí por primera vez Un mago de Terramar (1968) fue ver que muchos de los recursos literarios y tramas que mostraba estaban manidos y reusados hasta la saciedad… hasta que me di cuenta de que esta novela fue, probablemente, la que los inició todos, y de que en su momento debían ser terriblemente innovadores.

En el libro que da comienzo a la saga Terramar, Gavilán, un joven de la isla de Gont, descubre que posee un gran poder mágico. Su tía, que también había aprendido algún hechizo y sortilegio gracias a los magos errantes, se dedicó a entrenarle y ayudarle a explotar este talento. Más adelante, cuando el joven salva a su aldea natal de una invasión usando sus poderes, un gran mago llamado Ogion decide tomarlo como aprendiz y enseñarle a explotar su potencial. Sin embargo, durante su tutelaje Gavilán comete el error de invocar a una sombra misteriosa.

En ese momento, su maestro le da elección entre quedarse en su isla o acudir a la escuela mágica de Roke. Gavilán, que es muy ambicioso, decide optar por marcharse de su hogar para buscar mayor poder. Durante sus estudios, demuestra unas capacidades asombrosas, pero también se vuelve arrogante y vanidoso. En un duelo con su archirrival, Jaspe, usa un hechizo demasiado poderoso como para poder controlarlo. Es entonces cuando se percata de la auténtica naturaleza de la sombra que ha invocado: ésta puede sentir la presencia de Gavilán, le puede seguir a todos lados, y está obcecada en poseer su cuerpo. Y, como parece ser invencible, es solo cuestión de tiempo antes de que logre su objetivo…

Resulta curioso ver cuántos temas e imágenes que nos resultan comunes en la fantasía surgieron de esta saga. Por ejemplo, a mí me parece que la escuela de hechicería de Roke es el precedente de Hogwarts y de la Universidad en El nombre del viento. Así mismo, la forma en que la magia procede del conocimiento de los nombres reales de las cosas me recuerda mucho al concepto central detrás de la magia en la obra de Patrick Rothfuss. La rivalidad entre Gavilán y Jaspe también me recuerda mucho a la que existe entre Harry Potter y Draco Malfoy en Harry Potter y entre Kvothe y Ambrose Anso en El nombre del viento.

No obstante, una de las cosas que no se ha repetido mucho, a pesar de ser tremendamente interesante, es el mundo en sí: una enorme masa de agua donde no hay continentes, tan solo islas. Es muy interesante ver cómo éstas se relacionan entre sí y como los cuentos y leyendas pasan de una isla a otra.

Aunque es una novela donde abundan elementos fantásticos como la magia y los dragones, es sorprendente ver que estos no son la base de la trama, sino el trasfondo bajo el que se desarrolla la verdadera trama: la excesiva ambición de Gavilán, su corrupción por el poder del que hace gala, y su posterior redención por el caos que ha desatado al ser demasiado codicioso y arrogante.

Como en toda su obra, Ursula K. Le Guin está más interesada en explorar el carácter humano y cómo sus debilidades son las que crean los mayores problemas y situaciones más desastrosas. En contraste, en obras como la de Tolkien está muy claro dónde reside el bien y dónde el mal; los personajes más similares a la clase de conflicto que presenta la autora de la saga Terramar serían Theoden y Denethor, que dejan caer sus reinos en la ruina por culpa de su flaqueza.

Le recomendaría esta saga a cualquier fan de la fantasía épica, pues es prácticamente donde el género comenzó a afianzarse. Es la fuente de donde nacieron muchos de los conceptos que estamos acostumbrados a ver en las novelas de hoy en día; sin ella, el panorama de la fantasía moderna sería muy diferente. Sí, el estilo en que está escrito es un poco inusual (a fin de cuentas, salió al mercado hace 50 años), pero sigue siendo una aventura fascinante, así que merece la pena hacer el esfuerzo de adaptarse a ese tipo de narración.

Para informaros más al respecto, podéis echar un vistazo a su ficha en Oh!Libro.

Si aún no la habéis leído, no lo dudéis: realmente merece la pena.